Una experiencia de divulgación de la investigación histórica sobre ciencia en Principia Magazine (2016-2018)

En 2016 tuve el inmenso placer de recibir la invitación de Principia para participar en el cuarto episodio (el segundo de la segunda temporada, T2E2) de Principia Magazine. Bajo el leitmotiv de una cultura sin fronteras que imbrique ciencias y humanidades (y arte, tecnología, matemáticas, cine...), la tercera temporada (2017) de Principia Magazine estuvo dedicada a historias conectadas entre sí temporalmente (y si juntas las cubiertas de ambos episodios, T3E1 y T3E2, también gráficamente); mientras que en la cuarta (2018) hemos podido encontrar dos grupos tradicionalmente poco visibles en la ciencia: las mujeres (T4E1) y el colectivo LGTBIQ (T4E2).

 

Disponer de un altavoz cultural como Principia Magazine ha supuesto una valiosa oportunidad para explorar diversas formas de narrar la historia de la ciencia, tratando de acercar los resultados de la investigación histórica al público general a través de los cinco relatos publicados hasta la fecha. Tal y como se ha planteado en otras ocasiones, los contextos y materiales educativos y divulgativos han permanecido poco permeables a la historia de la ciencia como área de estudio e investigación. De ahí la importancia de explorar formas en las que la narración histórica sea atractiva al lector, a la par que se proporciona una imagen fidedigna de la ciencia y su pasado. Con este fin, en Las luces del siglo XXV, artículo ilustrado por Laura Macías, hacen su aparición los denominados custodios, ficticios historiadores de la ciencia del futuro. Estos custodios, desde el siglo XXV, intentan comprender nuestra ciencia presente haciendo uso de una serie de pautas, llamadas luces (por ayudar a arrojar luz en el conocimiento de la ciencia pretérita). Todas ellas corresponden a aquellas líneas rojas que debemos evitar cruzar cuando queremos sumergirnos en la historia de la ciencia: no juzgar la ciencia del pasado desde el presente (evitando el presentismo), no confeccionar ídolos y discursos mitificados (evitando la hagiografía)... y no viajar en el tiempo para conocer el pasado. No resulta difícil adivinar cuál de ellas es hoy ficción. No obstante, uno de los custodios desafiará esta última luz, viajando desde el siglo XXV a una fecha desconocida... hasta el último número de Principia Magazine. Pero entre medias también encontramos otras historias conectadas entre sí.

 

En la temporada 3, las pautas o luces anteriores son puestas en práctica a fin de abordar dos episodios históricos en dos marcadas fechas de la historia de España: 1936 y 1939. Si en el episodio anterior se abogó por el relato futurista, en la tercera temporada se exploran dos formatos diferentes a través de dos relatos situados en tiempos pretéritos. En El diario perdido del maestro de ciencias (T3E1), nos topamos con el ficticio diario de clase de un maestro de escuela durante el curso 1936-1937. En este relato, el maestro narra sus experiencias para la enseñanza de las ciencias hasta el inicio de la guerra civil. Si bien el anónimo maestro es ficticio,  no lo son ni los personajes, ni las prácticas que describe. Precisamente, en una de las páginas del diario, el maestro alude a su propio profesor: Don Modesto. Este profesor será el protagonista del siguente relato, también ilustrado por Clara López: Hijos del Sinaia. En este relato, D. Modesto comparte su viaje a bordo del Sinaia, el barco que llevó a tierras mexicana al primer grupo de exiliados republicanos en 1939. El personaje constituye un sujeto histórico real. Modesto Bargalló Ardévol (1894-1981) fue un maestro de maestros que desempeñó un papel destacado en la renovación pedagógica de la enseñanza de las ciencias en España durante el primer tercio del siglo XX. El relato de su exilio tampoco es ficción, pues está basado en el propio testimonio legado por Modesto Bargalló.

 

En el episodio anterior nos topábamos con un maestro de maestros. En el siguiente, con una maestra de maestras, compañera de clase y de promoción de Modesto Bargalló: la profesora Margarita Comas Camps (1892-1972). En La historia de Margarita, relato ilustrado por Nuria Rodríguez, una ficticia profesora de ciencias en la actualidad, Margarita, se topa con la biografía de su tocaya, la profesora Comas. De este modo, se entabla un diálogo implícito entre ambas profesoras que, pese a las décadas que les separan, comparten inquietudes, valores y experiencias. Todo ello en consonancia con la importancia de acercar la historia de la enseñanza de la ciencias al profesorado actual. Si en este episodio se trató de recuperar el nombre de las mujeres en ciencia, en el último episodio de Principia Magazine es al colectivo LGTBIQ  a quien se quiere dar voz. Así, en Archeion, relato ilustrado por Jorge González, se presentan algunos aspectos de la biografía de Aldo Mieli (1879-1950), destacado activista por la liberación homosexual en la Italia anterior al fascismo. Si Bargalló se exilió en México y Comas en Inglaterra, Mieli lo hará en Francia, primero, y Argentina, después. El exilio será uno de los hilos invisibles que conecta estas tres historias. Sin embargo, el hilo es mucho más extenso, conectando la historia de Mieli con el primer relato mencionado. Aquel custodio que desde el siglo XXV decidió viajar al pasado, lo hará para visitar la Argentina de la década de 1940. Allí, entrevistará al protagonista de Archeion, el profesor Aldo Mieli, destacado historiador de la química de la primera mitad del siglo XX. En formato de fictia entrevista, el custodio dialoga con Mieli, revelando distintos capítulos de su biografía, todos ellos fieles a los estudios publicados hasta la fecha.

 

Hasta aquí el hilo que conecta estos cinco relatos sobre historia de la ciencia situados en el presente, el pasado o el futuro. Cinco relatos, maravillosamente ilustrados por los ilustradores de Principia, que he tenido el placer de escribir combinando ficción e investigación histórica. Una grata experiencia en la que se ha pretendido dar al lector herramientas (las luces de los custodios) para asomarse al pasado científico, permitiéndole distinguir entre lo real (fruto de la investigación histórica) y lo imaginado (fruto de la invención literaria). En definitiva, cinco modestos intentos de divulgar la historia de la ciencia, mostrando su valor para la cultura. Para una única cultura, tal y como reivindica Principia Magazine desde su primer episodio. Y es que si entendemos la cultura como aquel saber que nos permite observar e intervenir en nuestra realidad de forma crítica, la historia de la ciencia no puede faltar. Como tampoco sobran las experiencias divulgativas encaminadas a comunicar los estudios históricos de la ciencia. Por ello, considero de gran interés compartir experiencias entre historiadores de la ciencia interesados en divulgar los resultados de investigación, comunicadores interesados en la divulgación de una ciencia dotada de historia, docentes que hacen uso de estos materiales divulgativos como materiales educativos y el público interesado en la historia de la ciencia. Sirva humildemente esta entrada para compartir una de dichas experiencias y agradecer a Principia Magazine la oportunidad de haberla puesto en práctica.

 

Artículos mencionados:

Moreno Martínez, Luis (texto) y González, Jorge (ilust.) (2018). Archeion. Principia Magazine, 4(2), 8-11.

Moreno Martínez, Luis (texto) y Rodríguez, Nuria (ilust.) (2018). La historia de Margarita. Principia Magazine, 4(1), 54-57.
Moreno Martínez, Luis (texto) y López, Clara (ilust.) (2017). Hijos del Sinaia. Principia Magazine, 3(2), 86-89.

Moreno Martínez, Luis (texto) y López, Clara (ilust.) (2017). El diario perdido del maestro de ciencias. Principia Magazine, 3(1), 86-89.
Moreno Martínez, Luis (texto) y Macías, Laura (ilust.) (2016). Las luces del siglo XXV. Principia Magazine, 2(2), 72-75.

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